Mamá al borde de la locura en época de pandemia

Dejé de ser solamente una madre cualquiera para tener múltiples roles, como el de ser “maestra”“réferi de peleas”, “cocinera”, “amiga de recreo”, entre muchos más.

Con la llegada del Covid-19 y el aislamiento preventivo, todo se me puso de cabeza, tener a mis niños 24/7 en casa me estaba volviendo loca, luego de que los colegios cerraran sus puertas y pasaran a la modalidad online, yo no me encontraba preparada para esa situación, así que decidí asignarle a la más pequeña un viejo escritorio y al mayor le asigne un espacio en el comedor, ya que no contaba con más lugares disponibles, en mi cabeza eso sonaba como una buena idea.

No tardé ni 2 semanas en darme cuenta que eso había sido un gran error, pues mientras que un día mi hijo el más grande hacía sus actividades se le cayó todo un bote de pegamento en la silla y su trabajo se estropeó. Después de ese incidente una de sus maestras se contactó conmigo para comentarme que incluso ella había notado la incomodidad de mi pequeño en ese lugar, la maestra me recomendó adecuarlo en un sitio más cómodo y seguro para él. Fue ahí cuando llevé a cabo el consejo de su maestra y decidí  que era momento de asignarle un nuevo lugar de estudio, tuve que

cambiar su vieja litera infantil por una cama alta que incluía un escritorio que se acomodaba perfectamente a sus necesidades.

En mis juntas de trabajo había veces que los desastres se hacían presente, como el día que mi hija menor entro llorando porque la pintura con la que estaba pintando se le regó por todo el cuerpo, justo cuando yo atendía una reunión de negocios. Al ir a ver lo que había ocurrido me di cuenta que fue mi error, pues el escritorio antiguo que le asigne era bastante grande para ella y en mi desesperación de darle un lugar no medí las consecuencias.

Así que a ella decidí adaptarle su habitación de forma que todo lo tuviera a su altura, dándole un escritorio infantil y colocándole algunas repisas a su alcance para que ella misma pudiera buscar y acomodar los materiales que utilizaba en el colegio.

Darles un lugar adecuado a cada uno de mis hijos para que realicen sus actividades, es la mejor opción que pude haber encontrado, ya que gracias a eso su sentido de responsabilidad y su independencia se ha desarrollado más y más día con día.

Gracias a la comodidad que sienten en sus nuevos lugares de estudio, el ambiente mejoró favorablemente, incluso las interrupciones en mi trabajo suelen ser mínimas y solo para cosas que están fuera de su alcance.

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